El poder de los narco mayoristas pone a Chile en la ruta del tráfico internacional de armas y cocaína

Ciper Chile nuevamente nos golpea con un reportaje en 3 partes sobre el poder de los Narcos en Chile:

La disputa territorial del narco ha hecho emerger otro de sus negocios: el tráfico internacional de armas. Ocultas en reproductores de DVD, en encomiendas desde Texas usando sociedades de pantalla, por distintas vías, fusiles de asalto, miras láser, subametralladoras y escudos antibalísticos llegan a Chile a manos del narco. Sociedades legales usa también la nueva dupla de este mapa: mafias internacionales asociadas a chilenos para traer cocaína de Bolivia, Colombia y Perú en motos de agua o máquinas agrícolas y reenviarla a Canadá, España, Italia, Jordania y Australia. Este año, la incautación de casi media tonelada de cocaína en el Puerto de San Antonio, lo convierte en zona roja del comercio ilegal transoceánico.

En medio de la niebla e iluminado solo por los focos de su camioneta, Andrés Garrido Camposrecibió una ráfaga de 21 proyectiles: ocho se incrustaron en su cabeza, trece en su tórax. Eran las siete de la mañana del sábado 29 de marzo de 2014. Garrido había descendido de su vehículo en Avenida Ossa con Capricornio (La Cisterna) para entregarle 20 kilos de pasta base a Matías Bezoaín Sepúlveda. Ambos se habían conocido trabajando para la organización criminal de los hermanos Peña Torres, cuyos miembros meses después fueron detenidos en la Panamericana transportando tres toneladas de droga en un camión tolva escoltado por tres camionetas, que simulaba un convoy minero.

Al momento de la entrega, Garrido fungía como el brazo operativo de los Peña Torres. Lo que no supo ni leyó, fue que a Bezoaín no le interesaba tanto la droga como sí escalar posiciones en la organización criminal. Y así lo consiguió, a sangre fría, tal como lo dictan los códigos no escritos del narco.

El arma homicida desapareció. Por la cantidad de balas que perforaron a Andrés Garrido se presume que la pistola fue modificada con un repetidor automático o “chip”, como se le conoce en el hampa, un dispositivo prohibido en Chile.

En los últimos cinco años, el avance sin control del narcotráfico ha modificado por completo el poder de fuego en manos de organizaciones criminales. Hoy las armas hechizas están en definitivo retroceso. Datos de la PDI solicitados por CIPER vía Transparencia indican que de las 1.189 armas incautadas en la Región Metropolitana entre 2016 y 2018, solo 115 eran hechizas. ¿El resto?: pistolas, revólveres, escopetas, rifles, fusiles y subametralladoras.

El decomiso de armas corre paralelo al aumento de incautaciones de droga. Si en 2014 se decomisaron 621 armas a nivel nacional, en 2017 fueron 935. Máxima seguridad y capacidad de intimidación es requisito indispensable para disminuir el riesgo cuando aumenta el volumen del negocio. Fierros y plomo para hacerse respetar. Silenciadores, miras láser y estabilizadores tipo Rony para disparar con discreción y sin errores (figuran en decomisos recientes).

Con esos accesorios, una pistola Glock es un arma de guerra. Si al “chip” y al estabilizador se le agrega un “Mickey Mouse” –cargador adicional de dos tambores de 50 balas cada uno– la pistola se convierte en subametralladora. La Glock de servicio calibre Punto 40 que puso uno de los policías sobre la mesa en una entrevista para este reportaje, poco puede hacer contra ese poder de fuego. Menos si ya corre entre algunos narcos la Glock Punto 45.

Reportaje completo en: https://ciperchile.cl/2018/08/22/el-poder-de-los-narco-mayoristas-pone-a-chile-en-la-ruta-del-trafico-internacional-de-armas-y-cocaina/

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