El paraíso terrenal de los Legionarios de Cristo en Bermudas

Durante dos décadas, Marcial Maciel y sus colaboradores montaron en Bermudas e Islas Vírgenes una estructura financiera por la que fluían recursos de la Legión de Cristo, de acuerdo a los documentos filtrados del bufete Appleby. Rectores y directivos de su red de universidades –con ingresos de US$300 millones al año– tenían las firmas autorizadas para manejar el dinero. Entre los nombres vinculados a sociedades offshore está el de un sacerdote chileno y el del rector de la Universidad Finis Terrae. Ese esquema secreto se desmanteló cuando el Vaticano intervino la congregación.

“Querido padre Maciel”, escribió afectuoso el Papa Juan Pablo II el 15 de noviembre de 1994 a quien en aquellos días era su cercano colaborador Marcial Maciel Degollado, fundador de la Legión de Cristo, una de las congregaciones religiosas más acaudaladas.  A once días del 50 aniversario de su ordenación sacerdotal, su amigo Papa se anticipó a felicitarlo en una carta en la que exaltó el trabajo pastoral y educativo que Maciel realizaba con niños y jóvenes. En ese mensaje personal lo llamó guía eficaz de la juventud.

Paradójicamente, por aquellos años las acusaciones contra Maciel se multiplicaban por parte de víctimas que en su niñez y juventud habían sido abusadas sexualmente en su paso por los seminarios de los Legionarios de Cristo.

“Con ocasión de sus Bodas de Oro Sacerdotales, me uno espiritualmente a usted en tan solemne celebración para dar cumplidas gracias al Padre celestial, de quien desciende todo don perfecto”, le escribió el Papa a Marcial Maciel en la misiva remitida desde el Vaticano.

A los tres días de tan emotivo mensaje del líder del mundo católico, Marcial Maciel estableció en el paraíso fiscal de Bermudas –de la mano de Appleby- la sociedad International Volunteer Services, que le daría facilidades para administrar los millonarios ingresos de su imperio educativo sin pagar impuestos.

En Bermudas, la tasa a las sociedades o empresas es de 0% sobre captación y dividendos, y los fideicomisos también están exentos.

La cuenta por la que fluía el dinero fue abierta en el Citibank, y era manejada por rectores y administradores de la red de universidades de los legionarios, una estructura educativa tan poderosa económicamente como el mismo Vaticano.

Marcial Maciel

Los ingresos anuales de la red de universidades Anáhuac superan actualmente los US$300 millones, de acuerdo con los estados financieros obtenidos para esta investigación. Una cantidad similar al presupuesto de la sede de la Iglesia Católica.

En 1994 Maciel vivía en la cúspide. Además de gozar del apoyo y simpatía del Papa, estaba en expansión su imperio educativo, para lo cual requería tejer una estructura financiera sólida.

“Eran días de celebración”, recuerda el sacerdote legionario Pablo Pérez Guajardo, quien colaboró como asistente de Maciel en Roma y fue testigo de las operaciones financieras que ordenaba a sus subalternos.

En noviembre de 1994 –recuerda el sacerdote Pérez– hubo festejos por los 50 años de sacerdocio de Maciel en el Vaticano, en su tierra natal Cotija y en la Universidad Anáhuac (la principal fuente de ingresos de la Legión). Pero la mayor ceremonia en su honor fue en el Palacio de los Deportes, un recinto ubicado en la capital de México con capacidad para 20 mil personas, donde el nuncio del Vaticano en México, Girolamo Prigione, realizó la ordenación de 57 sacerdotes, ante la mirada satisfecha de Maciel.

En la carta que el Papa le envió por aquellos días, dibujó el tamaño del imperio educativo que Maciel había logrado crear hasta esa fecha: el Pontificio Ateneo Regina Apostolorum y el Colegio Maria Mater Ecclesiae, en Roma, y decenas de escuelas y seminarios en 16 países de los cinco continentes (incluido Chile).

Reportaje completo en Ciper Chile: http://ciperchile.cl/2017/11/13/el-paraiso-terrenal-de-los-legionarios-de-cristo-en-bermudas/

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