Chile y la vergüenza de su sistema penitenciario

“Chile históricamente no ha llevado adelante políticas de re inserción, en algún momento esta desidia nos pasará la cuenta a todos”, Juan de Dios Parra, abogado de derechos humanos, secretario general de ALDHU.

Chile: la vergüenza de las cárceles

Derechos humanos vulnerados, hacinamiento, tortura y abusos denuncian distintas organizaciones en cárceles y hogares de menores de Chile. Expertos alertan sobre las condiciones de vida de los ciudadanos más vulnerables.

La muerte de Lissette Villa, de 11 años, en un hogar del Servicio Nacional de Menores de Chile (Sename), en abril pasado, es uno más en una cadena de lamentables sucesos que revelan las condiciones en que viven los menores en hogares estatales, así como los internos de las prisiones.

Informes e investigaciones de diversos organismos vienen alertando desde hace años sobre la vulneración de los derechos en dos instituciones dependientes del Ministerio de Justicia de Chile: el Sename, cuya función es promover, proteger y restituir los derechos de menores vulnerados y la reinserción social de adolescentes infractores de la ley, y Gendarmería, encargada de ejecutar las sanciones penales de adultos.

“Estos grupos han sido históricamente dejados de lado y han recibido muy poca consideración por parte de las autoridades”, advierte el abogado Álvaro Castro, doctor en Derecho por la Universidad Ernst-Moritz-Arndt de Greifswald, Alemania.

Menores en riesgo
Lissette tenía un historial de abuso sexual y maltratos y había transitado por diferentes hogares. Sus familiares han denunciado que la niña vivía sedada y no habría tenido atención médica adecuada. Tras su muerte, que motivó la renuncia de la entonces directora del Sename, se investigan otros dos decesos más en un hogar del Sename. Según la institución, entre 2005 y mayo de 2016 habrían fallecido 185 menores a su cargo, cifra que es cuestionada por otras autoridades y es materia de revisión.

Una investigación periodística de CIPER denució el uso habitual y sin control de tranquilizantes, antipsicóticos y antidepresivos en los centros del Sename de la capital. Niños dopados, escasa atención médica y déficit de educadores serían la regla.

“El Estado tiene una deuda con los niños, niñas y adolescentes que están en el sistema de protección. Chile ha realizado importantes avances en materia de infancia en los últimos 25 años, pero este sistema no ha tenido los mismos avances”, apunta Anuar Quesille, Oficial de Protección de la oficina de UNICEF para Chile. La principal deuda es garantizar el ejercicio pleno de sus derechos y generar las mismas oportunidades para todos.

A fines de 2015 se contabilizaban unos 100 mil menores en hogares y centros del Sename. El abogado Álvaro Castro dice que hay un precario control al interior de éstos y es difícil detectar y denunciar abusos entre los niños y de parte de funcionarios. “También han sido objeto de críticas los altos niveles de violencia y de castigos que se aplican, y se cuestiona la calidad de las prestaciones de salud en niños con problemas de salud severos”, agrega.

Más información en http://www.dw.com/es/chile-la-verg%C3%BCenza-de-las-c%C3%A1rceles/a-19444932

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